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miércoles, 27 de abril de 2011

Not more.

Y entonces sientes tu rostro mojado, húmedo por las miles de lágrimas que llevas derramando desde hace semanas... Decides acabar con esa situación amarga, culpable de que con cada suspiro te duela el corazón, deseas ser fuerte y afrontar los hechos, pero el valor siempre se esconde en los rincones más inescrutables de tu propio hogar...

A medida que va transcurriendo el día, intentas despejar tu tan saturada mente con algún libro de Saramago, escuchando los clásicos de The Beatles, o escribiendo en tu olvidadísimo diario (ese que solo abarca los momentos más extremos de tu vida, y que por consecuente, guarda un increíble parecido a una montaña rusa)... Y te das cuenta de que nadie merece robarte tu felicidad, de que nadie debe asaltar tu tranquilidad, tu espacio…

Suena el teléfono, es él... miras fijamente la pantalla durante unos segundos sin saber qué hacer, sin saber qué decir... Finalmente optas por atender la inesperada llamada:


-"¿Sí?"

-"¿Dónde estás?"
- "En mi casa"
-"¿Voy para allá y hablamos? Echo de menos no dejarte dormir jajajaja"
-"Am..."
-"¿Tu no echas de menos esos momentos?"
-"Más bien añoro la tranquilidad y el equilibrio en mi vida, la verdad" t
e gustaría decir...pero no se te ocurre más que un "claro, vente"
-"Bueno, en breve estoy allí"



Vuelta a empezar... pero esta vez sabes que no será como las pasadas veces, no caerás, porque quizá la espera, la paciencia,etc llegaron a su límite,y ya no pueden dar más de sí. Quedaste tan sumamente quemada del "cal y arena" que simplemente te aburriste, no te apetece continuar con este amor fatal. Mejor dejarlo ir, desaparecer del mapa por un tiempo y preocuparte por las cosas que realmente merecen tu atención, por tu familia, por tus amigos y por tí misma.
Abres los ojos y al fin, lo ves claro: no regresarás, se agotaron las oportunidades, no más...

martes, 26 de abril de 2011

LLuvia...

Buenos Días blogeros, empezamos de nuevo la semana en "¡Que Barbaridad!" tras las vacaciones de Semana Santa. Espero que os lo hayáis pasado muy bien. Esta semana será también un poco rara y posiblemente con pocas entradas pues, aquí en Sevilla se acerca la feria de Abril por lo que estaremos un poco ocupados, pero no os preocupéis, que después volveremos con mucha más fuerza y ganas para seguir publicando spots y datos interesantes sobre publicidad, escritos reflexivos sobre la vida y de ficción e incluso algo más de moda. Hoy, voy a poner otro texto que he escrito reflexivo con experiencias propias. Espero que os guste!


Chaqueta vaquera, botas de agua, paraguas y una ciudad gris y lluviosa de fondo con la que mezclarse. En uno de esos días, en los que la ciudad se compadece de ti y se vuelve de tu humor...una ciudad gris que llora tu tristeza, tu desconcierto y confusión, sales a la calle.
Es uno de esos días en los que sales de casa y caminas sin rumbo fijo, sin tomar decisiones, un caminar por caminar escondida bajo tu paraguas, aislada del exterior a través de tu reproductor puesto en modo aleatorio que consigue reproducir la música oportuna para cada momento de reflexión.
Y así, metida bajo tu paraguas, caminas a través de la gente pero ajena a ella, encerrada en tu propia cabeza, en tus propios pensamientos y dilemas que son acompañadas por el tiempo de lluvia y tristeza.
Es uno de esos momentos en los que multitud y soledad se enfrentan. Multitud por calles abarrotadas de gente con paraguas que te rodean y te acompañan en tu caminar y Soledad, pues ves que son ajenos a tus conflictos internos, no te entienden, ni te comprenden y sobre todo, no te pueden ayudar.
Tú sigues caminando, sin fijarte en que calle estás, sin saber cuál es tu destino, buscando un rayo de luz que aclare tus ideas, que te muestre tus sentimientos y pensamientos, una luz que se encienda en tu cabeza y te indique el camino.



Poco a poco, te vas dando cuenta que lo que necesitas es un amig@, un apoyo, alguien que te de un abrazo cuando lloras, una mano cuando te caes, que te escuche cuando necesites desahogarte y que se quede callado cuando el silencio es lo único que puedes escuchar. Así, desandas lo andado, vuelves a tu casa metiendo los pies en todos los charcos que encuentras, sin paraguas que te cubra, sintiendo el aire y la lluvia que se mezclan con las lágrimas que en algún momento del camino fueron derramadas sin darte cuenta...Vuelves a casa para encontrarte con ese amig@ que te entiende, que se preocupa y te quiere...y que si bien, no te dirá que desición tomar...si te hará más llevadero el proceso para llegar a ella...






lunes, 11 de abril de 2011

Carta de despedida.

Sigo aquí, o al menos eso creía...

Tras largos días de espera e insufribles momentos de desesperación, he decidido arrancarte de mí.

Puede que nos hayamos conocido en el momento más inoportuno, cuando la tormenta estaba más violenta. Y si comienzo a enumerar los factores que hacen que esto no funcione, puede que no acabe nunca de escribir esta carta...
Sabes de sobra que no aguantaría mucho más tiempo siguiéndote, porque siempre acabo de la misma forma: perdida. Tus idas y venidas, tus intensas y esporádicas muestras de cariño, tu ignorancia cuando nos mostramos en público... Nunca te pedí el cielo, me conformaba con que me afianzaras que ibas a estar ahí, que no ibas a huir...

Entiéndeme, no puedo seguir así, queriéndote y sin poder decir nada. Porque en realidad todo se puede resumir en caricias apasionadas, besos vehementes y miradas llenas de ternura... Admítelo, nunca hemos tenido el valor de hablar y el orgullo siempre ha hecho buenas migas contigo…

Y aquí estoy, en la ducha, frotando mi piel con una esponja áspera con el fin de borrar tu esencia... pero ni el agua ni el jabón son suficientes para eliminar tantos recuerdos encapsulados en tu fragancia. Luego entraré en mi habitación para ponerme el pijama, me meteré en la cama, y ahí, entre sábanas, tu voz vendrá a mis oídos, tu sonrisa a mi retina y tus besos a mi cara.

Lo siento si no entiendo que me agasajes únicamente en breves porciones de tiempo en la que nos escondemos de miradas curiosas... pero no, no puedo más. Quizás porque siempre me importó más bien poco gritarlo a los cuatro vientos, o quizás porque me empeñé en vivir en nuestra extravagante burbuja, ¿o debería decir mi burbuja?

Me dedicaré a olvidarte, dejaré de aprisionarte en mi diario, me liberaré al fin de tus caprichos, me despido de ti.

miércoles, 6 de abril de 2011

Otro momento de reflexión...

Hola lectores, hoy tengo otro de esos días filosóficos (y un poco malhumorada todo hay que decirlo) y que mejor forma de desahogarme que escribir aquí las dudas que habitan últimamente en mi cabeza. Hoy voy a escribir sobre un tema que me desconcierta..."el miedo a preguntar". Os preguntaréis a que viene esto, pues viene a que la mayoría de personas que conozco tienen terror a preguntar a los demás lo que sienten o piensan, o simplemente a decir ellos mismos lo que sienten o piensan, lo que les preocupa.
No logro comprender el por qué de ese pánico a hablar, a comentar las dudas, a preguntar por lo que queremos saber. ¿No es más sencillo hablar con esa persona que te interesa y te desconcierta? Preguntar ¿Qué queres de mí? O cuando estamos con alguien y queremos saber que piensan de nosotros, ¿no es más sencillo preguntar "qué piensas de mí"? ¿Por qué nos asusta una simple pregunta? ¿Por miedo a que no nos guste la respuesta? ¿A qué no nos vayan a responder?...
Soy de la opinión de que hablando se entiende la gente, se resuelven los problemas y desde luego, se evitan las confusiones. Hablar es la clave de todo, de las relaciones, las amistades, la forma de madurar y aprender de nuestros errores...
Hablar es cómo nos comunicamos y conseguimos que desde un "no sé que le pasa" lleguemos a un "me gustas", desde un "no quiere saber nada de mí" a un "te quiero". Pero...es sólo mi opinión, y al fin y al cabo también termino temiéndole a las palabras y a las respuestas...y vosotros que opináis, ¿también os da miedo preguntar?...


miércoles, 30 de marzo de 2011

Caminos.

Coges aires… lo vuelves a soltar….
Y comienzas a meditar, a meditar acerca de lo que te apetece hacer, de lo que realmente quieres y lo que te puede llegar a ser feliz. Porque hay que distinguir y marcar una gruesa línea entre lo que se anhela y lo que nos puede conducir a dicha felicidad.
Entonces, te acurrucas en los brazos ingrávidos de la confusión y del desconcierto…
Observas como tu camino se bifurca en dos sentidos, te encuentras con dos senderos diferentes en su totalidad… Continúas caminando y ves que a la entrada de cada pasaje hay una verja con un cartel de madera de pequeñas dimensiones en el que detalla una inscripción. En uno de los carteles, a letras mayúsculas, consta el vocablo “corazón”, mientras que en el otro se puede leer “razón”.
Han sido muchas batallas las que razón y corazón han mantenido a lo largo del tiempo, pero cierto es que estos conflictos nunca han desembocado en una guerra. Porque ambas son como la publicidad y la prensa escrita, se necesitan.
Habrá ocasiones en las que decidas seguir la senda más racional, y otras en las que el corazón se convierta en el protagonista de tus elecciones. Pero siendo realista debo decir que sólo actuando con los impulsos que el corazón te marca llegarás a la tan deseada felicidad.

Momentos de reflexión...

Hola a todos, soy Icathree de nuevo, ya habréis podido apreciar el talento que tiene nuestra compañera Pilar, la pelirroja escribiendo. Hoy, me he decidido por hacer también una entrada en un momento de reflexión (que es así como he llamado a la entrada y cómo he pensado bautizar a este tipo de post que tanto mi gran amiga y yo vamos a publicar por aqui entre otras cosas). Porque son esos momentos en los que uno se siente mal, algo deprimido, perdido o incluso contento y decidido en los que te pones a pensar y reflexionas no sólo sobre uno mismo, sino sobre tus miedos, sentimientos y el rumbo al que estás llevando tu vida. Así que, sin más dilación aqui va otro post con mis reflexiones matutinas....espero que les guste.


Hoy es uno de esos días, o semana en los que no tienes ganas de levantarte de la cama, sino quedarte acurrucada debajo de las sábanas como cuando eras pequeña y te ponías enferma. Es uno de esos momentos en los que tienes ganas de ver la colección de películas antiguas que tienes guardada en el cajón que está debajo del televisor, “Moulin Rouge”, “Chicago”, “Cantando bajo la lluvia”…esos días en los que desearías que lloviese para poder quedarte encerrada en casa viendo comedia musical e imaginándote que tú eres la protagonista de ese gran circo y teatro que aparece en tus películas favoritas. Uno de esos momentos en los que te preguntas una y otra vez ¿Por qué no puedo ser así? ¿Por qué no puede aparecer un Ewan Mcgregor que me cante y me enamore?...Es esos momentos en los que desearías dormir y no despertar para poder soñar y hacer realidad todos tus sueños, aunque sólo sea por unas cuantas horas, sentirte realmente feliz de conseguirlo todo…antes de despertar y darte cuenta de que ni la vida es una película de Woody Allen ni te puedes quedar en casa, tumbada en el sofá con una manta y una colección de películas con finales felices, sino que hay que salir, vivir, comerte el mundo si es necesario y buscar y dirigir tu propia película, tu propia comedia musical y tu propio y único “final feliz”.

martes, 29 de marzo de 2011

Miedo.

El miedo, ese factor tan condicionante en nuestra vida...
¿Por qué puede resultar tan sumamente influenciable esa mirada quejumbrosa que el miedo nos lanza constantemente y en incontables ocasiones?
Imaginad. Estamos irradiando felicidad por cada poro de nuestra piel: hemos encontrado, o creemos haber encontrado, a esa persona que te llena en todos los sentidos, esa persona de la que cada día aprendes algo nuevo y te aporta bienestar. Pero te encuentras cara a cara con el miedo traicionero, ese "amigo" hipócrita que intenta desboronar todos tus ideales y todas tus ilusiones. La solución está más que clara: no te dejes embaucar. No podemos estar con esa persona tan especial y encontranos presionados por la agonía o el miedo a que nos haga daño, al compromiso o al fracaso, entre otros. De esta forma tan sólo conseguiremos alejar a la otra persona de nosotros, distanciarnos o incluso perderla… Tenemos que coger al toro por los cuernos, y mirar hacia delante sin vendas, arriesgarse… Sí, es verdad que podemos equivocarnos y acabar con una grave cornada en el costado, pero afortunadamente el ser humano posee la capacidad de rehabilitarse, de volver a levantarse, de volver a ser feliz. Además, si no nos arriesgamos nunca podrá ser lo que pudo haber sido, no sé si me explico con suficiente claridad y nitidez.
En el ámbito laboral ocurre exactamente lo mismo. Por pánico a hacer el ridículo, por miedo a no hacerlo lo suficientemente bien, perdemos oportunidades imperdonables.
No podemos tirar la toalla nunca.
El miedo y la inseguridad van agarradas de la mano, evidentemente son elementos totalmente diferentes, pero casualmente siempre van juntas. Cuando por ejemplo, tenemos miedo a exponer una campaña publicitaria delante de redactores de renombre, es porque estamos inseguros de nosotros mismos, de que nuestras ideas no parezcan suficientemente eficaces y buenas ante los ojos de dichas personas relevantes. ¿Y por qué no van a ser buenas? ¿Por qué lo piensen algunos individuos?
¿De verdad merece la pena estar siempre en el hastío de no saber disfrutar de lo que el presente nos ofrece?
Fabricar recuerdos cada día; jactarse del mundo; tumbarse en la arena de la playa, cerrar los ojos y sentirla cómo cae por entre tus pies; disfrutar de una sonrisa; enamorarse hasta que nos duela el aliento...
Pequeñas cosas, efímeros momentos… pero al fin y al cabo es con lo que te quedas…

miércoles, 23 de marzo de 2011

Tiempo...

Tiempo
Tiempo es lo que se necesita para todo, para olvidar, para mejorar, para avanzar y madurar. Tiempo es esa cosa que tenemos pero de la que no somos conscientes. ¿Por qué cuando somos pequeños queremos ser mayores? No nos damos cuenta de lo que se aprende yendo despacio, paso a paso…al tiempo de la vida. No vemos como el hecho de tomarnos las cosas con tranquilidad, sin prisa nos ayuda a darnos cuenta de las cosas que nos pasan, si nos sentimos mal es el que nos curará, sino queremos pensar, aclararnos es el que nos lo permitirá.
Pero que importará saberlo, si cuando llegado el momento de tomar ese tiempo siempre intentamos correr. La vida son dos días dice la gente, pero no es así, la vida son días, semanas, meses y años…es tiempo y para poder vivirla hay que saber dejarlo pasar para curar nuestras heridas, para recapacitar nuestros errores, para mejorar nuestras virtudes, avanzar en nuestras relaciones y madurar nuestra persona.
Tiempo…