miércoles, 30 de marzo de 2011

Caminos.

Coges aires… lo vuelves a soltar….
Y comienzas a meditar, a meditar acerca de lo que te apetece hacer, de lo que realmente quieres y lo que te puede llegar a ser feliz. Porque hay que distinguir y marcar una gruesa línea entre lo que se anhela y lo que nos puede conducir a dicha felicidad.
Entonces, te acurrucas en los brazos ingrávidos de la confusión y del desconcierto…
Observas como tu camino se bifurca en dos sentidos, te encuentras con dos senderos diferentes en su totalidad… Continúas caminando y ves que a la entrada de cada pasaje hay una verja con un cartel de madera de pequeñas dimensiones en el que detalla una inscripción. En uno de los carteles, a letras mayúsculas, consta el vocablo “corazón”, mientras que en el otro se puede leer “razón”.
Han sido muchas batallas las que razón y corazón han mantenido a lo largo del tiempo, pero cierto es que estos conflictos nunca han desembocado en una guerra. Porque ambas son como la publicidad y la prensa escrita, se necesitan.
Habrá ocasiones en las que decidas seguir la senda más racional, y otras en las que el corazón se convierta en el protagonista de tus elecciones. Pero siendo realista debo decir que sólo actuando con los impulsos que el corazón te marca llegarás a la tan deseada felicidad.

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