martes, 7 de junio de 2011

Tristeza, Inseguridad...¡Vulnerable!

Vulnerable. Vulnerable ante los designios de los demás, ante el destino. Te sientes vulnerable ante la incapacidad de tomar decisiones, ante la inseguridad, las debilidades. Vulnerable cuando no sabes cómo actuar, qué hacer.

Es el momento en el que te detienes, ves como pasa tu vida, ves a hacia dónde va o al contrario, hacia dónde no va. Te sientes inútil al no saber cómo cambiar. Es el momento en el que cualquier cosa te afecta, no importa lo pequeño e insignificante que sea el problema que será capaz de hacerte derramar ríos de lágrimas.

Vulnerable, no refleja tu estado de ánimo pues para eso hay muchas otras palabras, tristeza, depresión, inseguridad… Vulnerable es como actúas. Cuando no eres capaz de tomar decisiones, cuando no eres capaz de hablar del tema, cuando intentas ocultarlo sin resultados.

Es el momento en el que miras con envidia a los niños del parque. Echas de menos la infancia, la facilidad con que funcionaban las cosas, con un simple “Hola, ¿quieres jugar?” eras capaz de encontrar a los mejores amigos. Con un “¿quieres?” después del “hay que compartir” de tu madre podías jugar con los mejores juguetes o comer las mejores meriendas. Y es en ese momento en el que piensas que ojalá existiesen las máquinas del tiempo.

Empiezas a recordar tu infancia, a pensar en lo bien que te lo pasabas, en lo mucho que te gustaría volver a vivirla, era sencillo, fácil, eras feliz. Piensas en por qué se complican las cosas una vez creces, y es que ¿no es más fácil preguntar cuando no sabes algo? ¿No es más sencillo preguntarle a esa persona por qué antes que dejarte llevar por tus propias deducciones? Y sigues fijándote en esos niños que juegan, en sus risas de felicidad y deseas volver, deseas poder correr con ellos, reírte y jugar como antaño, pero sabes que es imposible. Imposible porque la vergüenza siempre te paraliza ante la posibilidad de encontrar la verdad, porque la inseguridad siempre emergerá a la hora de enfrentarte a tus pesadillas, porque el miedo siempre será más fuerte a la hora de buscar la felicidad. Porque la vida no es un jardín de infancia ni una película Disney en el que la chica encuentra su príncipe azul en el sitio menos esperado, porque es complicado encontrar un "para siempre".

Aun así, decides levantarte, decides superar tus temores e intentar ser feliz. Encontrar la manera de tener seguridad, de estar alegre, de dejar ser vulnerable. De encontrar el camino a la felicidad…


No hay comentarios:

Publicar un comentario